Semana 3
LA EVALUACIÓN
El proceso de evaluación es un componente importante del
aprendizaje, ya que permite comprender los avances que logran los estudiantes
en su formación integral, con el objeto de brindar la oportunidad de mejorar el
desarrollo de capacidades y habilidades.
A la vez es un instrumento para el autoanálisis de los docentes respecto
a su práctica pedagógica, ya que un buen proceso evaluativo (continuo y
estructurado) promueve la identificación de dificultades que conllevan al
rediseño, adaptación y mejoramiento del trabajo docente y por tanto a fomentar
el aprendizaje de los estudiantes.
La evaluación en mi práctica docente, ha pasado en general,
por varias etapas, que cada vez me permiten ser más consciente de su
importancia. Uno de los aspectos que se
han podido identificar es la gran cantidad de metodologías con las que se puede
evaluar.
En una ocasión los estudiantes de grado décimo elaboraron
diversos juegos modificados (dominó, escalera, lotería, parqués, etc) relacionados con cada una de las temáticas
abordadas durante todo el año en el área de química, esta experiencia permitió
reconocer no sólo el alcance de los aprendizajes de los jóvenes en cuanto a la
asignatura, sino también, su creatividad y capacidad para el trabajo en grupo,
además de la participación en las actividades propuestas por todos sus
compañeros. Igualmente ha sido
significativa, porque fue una de los primeros ”riesgos” tomados (hace más de 10
años), en cuanto a modificar la metodología de evaluación. Aunque, seguramente aún faltan muchos
aspectos por afinar, a partir de ese momento se han podido desarrollar diversas
metodologías, con la mediación (en algunos casos, no frecuentemente) de las TIC.
Indudablemente la evaluación es un evento que se genera en
todas las circunstancias de la cotidianidad, generalmente estamos evaluando
riesgos, aciertos, desaciertos, posibilidades, pérdidas, ganancias, etc; en la
mayoría de situaciones que implican tomar decisiones, generar una opinión, un
análisis o concretar una acción.
Además, en la experiencia dentro de la carrera docente
(especialmente con el decreto 1278), anualmente nos sometemos a dos tipos de
evaluación que determinan en gran parte la continuidad y/o mejoramiento de la
profesión. Por tanto, es indiscutible
que la evaluación hace parte de mi qué hacer tanto como evaluador o facilitador
del proceso, como evaluado. También, cabe señalar los resultados de evaluaciones externas aplicadas a los estudiantes, que cada vez cobran mayor fuerza en el planteamiento de políticas educativas nacionales y regionales.
Hablando sobre la Evaluación

En diálogo desarrollado con una compañera de la Maestría (de mi cohorte), sus métodos de evaluación son mucho más controlados, debido a que trabaja en una institución privada que se encuentra en proceso de certificación, por tanto deben ser socializados y aprobados por la mesa de trabajo del área. Sin embargo, afirma que su labor como docente durante varios años le ha llevado a comprender la evaluación, más como un proceso formativo que sumativo, encontrando en el camino diversas fortalezas y debilidades, tanto en el uso de medios para la evaluación como en la forma en que sus estudiantes responden a ella. El uso de TIC en su práctica docente para mejorar los aprendizajes, ha sido frecuente e incluso me ha enseñado a manejar algunas herramientas, con las que se pueden diseñar gran variedad de medios evaluativos que, además facilitan la obtención de indicadores para los docentes.



